Si, regresaría. Podía arriesgar mi corazón y, luego, recuperarme. Además, lo que me hiciera sufrir, al final, me haría mas fuerte.
Sí, me merecía lo que más deseaba; alguien que me valorara, alguien en quién pudiera confiar, alguien que me apreciara por mí misma.
Al pensar en él, se me cayó el alma a los pies.
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